Cinco lecturas infalibles para este verano

Terminada la Feria del Libro de Madrid y con la promoción de La doble desaparición de Abril del Pino tomándose un descanso, aprovecho para pasarme por aquí y hacer dos cosas que llevan demasiado tiempo en mi lista de pendientes: DAROS LAS GRACIAS por estos meses de encuentros y apoyo alrededor de mi literatura, y dejaros una lista de lecturas fabulosas para pasar el verano no solo desconectando, sino también descubriendo historias nuevas en esa dimensión paralela que es la ficción.

Allá vamos.

  1. LA VERDAD OCULTA DE WALTER ANDRETTI (Antonio Manzini. Salamandra): Lo pasé genial la última edición de Valencia Negra, donde, entre otras muchas cosas, tuve la oportunidad de coincidir con dos autoras a las que he disfrutado mucho, como voces narrativas y también como compañía: Inma Pelegrín y Marian Peyro. Sin embargo, una cosa se quedó en el tintero: conocer a Antonio Manzini (él salió hacia el aeropuerto diez minutos antes de que yo llegara a su hotel para encontrarme con una buena amiga común). ¡Qué rabia! Leer La verdad oculta de Walter Andretti —novela independiente, que no forma parte de la famosa serie literaria de Manzini protagonizada por Rocco Schiavone— es mucho más que adentrarse en una excepcional trama criminal: es participar de un increíble homenaje a la literatura, al juego entre la realidad y la ficción, entre la verdad y la mentira. A la altura de mi imprescindible Operación dulce y en su estela, nadie debería dejar escapar esta novela. La vais a devorar.
  1. A MEDIA LUZ (Joyce Carol Oates. Lumen). Me he hecho con este libro hace apenas unas horas y ya estoy atrapada entre sus páginas sin posibilidad de escapatoria. Sabía que pasaría, porque Carol Oates es, al menos para mí, un acierto seguro. Ayer, que libraba después de los días agotadores de la feria, me pasé por Verbena, la librería que Silvi y María regentan en La Latina y, después de un ratito de sol en el banco plegable junto al escaparate, me deje llevar hasta dar con esta reedición de Lumen, que empecé en la misma librería, mientras Silvia daba entrada a nuevas lecturas.¿Quién es Adam Berendt? El personaje que muere de forma imprevista al principio de esta historia y nos introduce en ella. ¿Por qué, más a menudo de lo que deberíamos, no nos interrogamos sobre la identidad y las sombras de aquellos a quienes más queremos hasta que los perdemos? ¿Cómo cambia nuestra percepción del mundo y de la cotidianidad con la edad que, inevitablemente, cumplimos? No sé si Carol Oates tiene la respuesta, pero sí que ofrece siempre las claves para que nos planteemos nuevas preguntas.
  1. EL EJÉRCITO CIEGO (David Toscana. Alfaguara). Hace unos meses, pocas semanas después de que El ejército ciego conquistara el Premio Alfaguara, un buen amigo, el escritor David López Canales, me escribió un WhatsApp muy breve sobre este libro, que se había llevado de Cervantes y cía una mañana de charla compartida: «léelo». Y así lo hice; y me gusto tanto que lo programamos en la librería para el club de literatura contemporánea y resultó un éxito, quizás porque en esta historia Toscana se salta todas las reglas. Formalmente, nos encontramos ante casi una fábula. En cuanto a su contenido, que no escatima en humor negro y escatología, a partir de un episodio sucedido hace aproximadamente diez siglos, Toscana nos habla del ahora y nos regala temas de conversación para más de un aperitivo o unas cañas.
  1. HISTORIAS DE FANTASMAS (Siri Hustvedt. Seix Barral). Poco hay que decir sobre esta crónica emocionante que orbita alrededor de dos vidas enteras y dos literaturas, que son una. Lo tiene todo: emoción, lucidez y algo de tributo, para todos los que amamos la trayectoria de Hustvedt y Auster, miradas que, al menos en mi caso, han cincelado mi forma de entender la escritura.
  1. UNA PEQUEÑA IDEA MALÉVOLA (Ena Lucía Portela. Siruela). Amantes de la ficción criminal, este es vuestro ensayo para las vacaciones. Los textos de Ena Lucía Portela amplían la mirada sobre los grandes clásicos del género y nos llevan de una referencia a otra hasta lograr algo que, cuando se ha leído mucho en una misma dirección, creemos imposible: abrir caminos nuevos. Me hice con mi ejemplar en Letras Corsarias, poco antes de coger un tren de vuelta a Madrid, el pasado marzo, y el viaje se me pasó en un vuelo.

León y Ponferrada. Una crónica

Con Álex y Petia

Los días pasan rápido entre la librería, las ciudades y los trenes.
En León, después de visitar Galatea y participar en el club de lectura de Adictos al Crimen, que coordina la gran Marta Marne, cenamos de tapeo y nos reímos una vez perdida la vergüenza de la primera impresión. Mientras nos calentamos con tacitas rojas de sopas de ajo y una cazuela de morcilla con piñones y puré de manzana, que no puede estar más buena, perdemos el respeto a los personajes de la novela y bromeamos sobre ellos y, aunque no lo digo, sin dejar de participar en la conversación y compartir las risas, noto como, al sentirlos tan vivos, la alegría me crece por dentro, dorada y suave, igual que la Mantequilla de Asako Yuzuki, que he elegido para acompañarme en los trayectos.

Con los Adictos al Crimen de León

Los días pasan también al otro lado de las ventanas de los trenes; se consumen como papel muy fino, sujeto entre los dedos hasta que las yemas se queman y lo dejan caer. Esa es la consistencia del Barrio Húmedo, del paisaje que envuelve la catedral, tan grande e imponente, en el centro de un laberinto de estrechas y retorcidas callejuelas. Un paisaje que ha prendido. Apenas son las diez y llamo a Claudia para ponernos al día. Hace frío, paseo y buscó una bufanda que al final no compro. Me refugio en un café y la mañana avanza con una tranquilidad de otra época, sin prestarle atención al trabajo que voy sacando adelante por teléfono, entre una tostada y un zumo.
Veo un mundo de fuego y de palabras que lo llenan todo, desde la Librería Pastor, donde Maite, Javier y David me hicieron sentir como en casa, a El Libro Imposible, que conjura recuerdos; una luz amarilla al fondo de la plaza, recorrida despacio la calle del Reloj.

Con Maite, de la Librería Pastor


En Ponferrada siempre he sido feliz.
El tren regional, con el vagón prácticamente vacío, se acerca a la estación donde Petia me espera. Luego conoceré por fin a Álex. Ha salido el sol, pero el frío se resiste a marcharse y sella nuestro abrazo; y todo, aunque invisible, sigue allí, envuelto en una música antigua y nueva, la de la banda sonora de El secreto de la pirámide, que escucho a todas horas desde que se publicó la novela y siempre consigue emocionarme.
Los recuerdos son crueles, platos suculentos ante nuestros ojos que no podemos comer: María y yo, muertas de la risa en la buhardilla del Aroi Bierzo, incapaces de conciliar el sueño por culpa de la discomóvil de la fiesta de la Encina; Mario celebrando la apertura de la librería y animándome a decir algo con él; Ale, Raquel, Chris, Astur y yo regresando a Madrid al día siguiente de la inauguración y planeando la obra en un área de servicio… A y yo, un par de diciembres más tarde, en el coche aparcado junto al hotel, muertos de la risa, ya no recuerdo por qué… Las vistas desde mi habitación son una caja de tesoros, un puñado de memoria hechizada, un viaje en el tiempo.


La presentación sale bien y, durante las firmas, una de las chicas adolescentes que han asistido al encuentro me dice con timidez que ha empezado a leer gracias a la novela. Lo dice bajito, como pidiendo disculpas, y no se da cuenta de lo valiente que es y de lo mucho que me emociona.

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Mis diez lecturas indispensables de 2025

La tradición se mantiene: aquí estoy para compartir con vosotros mis diez lecturas favoritas del año. Como siempre, en el número uno mi lectura «más favorita», si la expresión es correcta (que me temo que no). Pero antes de pasar a la lista, no quiero dejar de recomendaros los títulos que algunos amigos han publicado a lo largo de este 2025 y con los que he disfrutado un montón: Las lecturas de Muerte privada, de Juan Carlos Galindo, Los crímenes del Retiro, de Pedro Herrasti, Las fuerzas contrarias, de Lorenzo Silva, y El espía, de Jorge Díaz, me han regalado horas de evasión absoluta del mundo y goce de cuatro excepcionales misterios; y El paracaidista, de Ana Campoy, llena de poesía y supervivencia, me ha confirmado lo que ya intuía: que la trayectoria de Ana en la novela para adultos promete ser tan larga y enriquecedora como la ya recorrida por la autora en el terreno de la infantil y juvenil.

Escrito esto, vamos allá, del diez al uno.

10. Amiga mía, de Raquel Congosto, en Blackie Books, y El accidente, de Blanca Lacasa, en Libros del Asteroide. No me llaméis tramposa por empezar no con uno sino con dos títulos. El motivo de agruparlos es que me parecen una excelente muestra de la consolidación de un nuevo (nada es nuevo, ya lo sabemos) género: el del libro -y digo libro y no texto- pequeño. Las dimensiones reducidas en la edición están de moda y solo algunos contenidos y planteamientos muy definidos, tanto en el ensayo como en la novela, cuadran con el formato y, combinados con él, le regalan a la librería y al lector pequeños grandes éxitos. Lacasa escribe sobre una no relación que a todos nos ha ocurrido y Congosto abre el camino a un tema sobre el que ahora surgen títulos como champiñones, la amistad perdida.

9. Una mujer a quien amar, de Theodor Kallifatides, en Galaxia Gutenberg. Hay muchas cosas que no me han gustado en este libro. Entre ellas, que lo que se supone que es la historia de Olga, la amiga perdida a causa de la enfermedad, es, en realidad y sobre todo, la historia de Kallifatides. Superado este pequeño bache, Una mujer a quien amar encierra unos cuantos y muy valiosos momentos de lucidez narrativa, hallazgos sobre la vida de cualquiera de nosotros, a los que el autor llega en su ininterrumpida reflexión sobre la cercanía de la muerte, los afectos que cincelan nuestra memoria y la sostienen, y la misma literatura. Creo que «hay» que leer a Kallifatides más allá de nuestro interés por su biografía, que constituye el centro de su obra. Hay que leerlo porque es una voz ineludible y con derecho del panorama literario actual.

8. El misterio de la mujer tatuada, de Akimitsu Takagi, en Salamandra. Escrito poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial, El misterio de la mujer tatuada nos traslada a la complejísima sociedad japonesa que quedó después del conflicto, prácticamente ocupada por los estadounidenses y sumida en una profunda crisis de identidad, para proponernos un enigma de estructura clásica y con descuartizamiento incluido que, al menos a mí, me sorprendió al final. Amantes de Matsumoto o Kirino, lectura infalible para vosotros.

7. El jardinero y la muerte, de Gueorgui Gospodínov, en Impedimenta. El libro más personal de Gospodínov relata el último mes de vida de su padre de una manera emocionante y sorprendentemente luminosa. Una muy buena amiga editora me dijo hace poco y con razón que el adjetivo «luminoso/a» se emplea últimamente para todo y está perdiendo fuerza. De acuerdo con ella, pero en este caso no me resisto a utilizarlo. Leed a Gospodínov y lo comprenderéis.

6. Fantástica historia de amor, de Sophie Divry, en Nórdica. Amor, suspense, ciencia y un poco de fantasía. Sé que a muchos el delirio de Sophie Divry no os ha convencido, pero yo no pude soltarlo hasta el final. Me interesa la idea de cómo, de un día para otro, dos vidas grises pueden convertirse en apasionadas e intensas, protagonistas de la aventura; la idea de que la soledad, si no es elegida, no tiene por que ser una cadena perpetua… el hecho de que poco o nada sabemos de la materia del universo y su influencia sobre nuestras vidas. En definitiva, me interesa esta historia en la que una misteriosa muerte en una compactadora une a un hombre y una mujer que, casi sin saberlo, ya se conocían.

5. A cuatro patas, de Miranda July, en Literatura Random House. Sin duda, mi lectura del verano. Detecto, mientras hago repaso de mis favoritos, que mi tendencia es al exceso, al -repito la palabra- «delirio» absoluto, que es exactamente lo que es A cuatro patas. Una mujer en los cuarenta se propone cruzar en coche, de Los Ángeles a Nueva York, los Estados Unidos, pero algo le sucede y se sorprende agotando sus vacaciones a escasos veinte kilómetros del punto de partida. El qué no os lo voy a descubrir, porque es un placer averiguarlo pasando las páginas de esta excepcional novela.

4. Audición, de Katie Kitamura, en Sexto Piso. Todo parece normal en esta novela cortísima, donde nos colamos en la vida privada de una famosa actriz de teatro, hasta que pasamos la página y leemos «Segunda parte». A partir de ese momento, la trama salta por los aires y el lector cae al vacío sin red. Siempre me ha gustado Kitamura, creo que ya la incluí en una lista anterior, hace un par de años, con Intimidades. Audición es su novela más experimental. Que nadie espere un desenlace claro, una moraleja o uno de esos cierres que confirman nuestra idea de la historia. El texto es, afortunadamente, demasiado arriesgado para eso.

3. Vida mía, de Dacia Maraini, en Altamarea. Cuando era una niña, Dacia Maraini estuvo encerrada con sus padres y sus hermanas en un campo de concentración japonés, una vivencia que habría de marcar para siempre su obra. Han hecho falta más de ochenta años para que la escritora italiana, uno de las voces más importantes y emblemáticas de la literatura del siglo XX, adelantada a su tiempo, se haya decidido a recuperar explícitamente sus recuerdos de aquella época en la que chocaron la tristeza y la desesperación del encierro contra el amor por un país y una cultura, la japonesa, que sigue manteniendo con vida. Imprescindible.

2. Cuentos, de Ray Bradbury, en Páginas de Espuma. Desde que hace ya un par de décadas leí El zen en el arte de escribir, Bradbury es uno de mis escritores de referencia y reencontrarme con él en esta magnífica edición de Paul Viejo para Páginas de Espuma ha sido de lo mejor que me ha ocurrido en los últimos doce meses. 316 relatos escogidos de manera impecable, entre los que se encuentran los clásicos de Crónicas marcianas y otros menos populares, incluso inéditos hasta la fecha. Bradbury se viajó a Marte con la imaginación para hablarnos como nadie de nuestra esencia. Disfrazó de extraterrestre lo humano y recuperó la infancia para situarla en el centro de su narrativa, como el periodo vital más importante, aquel en el que nos formamos como individuo y nos enfrentamos por primera vez a la magia, los afectos y el miedo. Pocos regalos mejores se me ocurren para los lectoras y los lectores más exigentes. Es un acierto seguro.

1. Posesión, de A. S. Byatt, en Anagrama. Premio Booker en los años noventa, por fin podemos disfruar de nuevo de la extraordinaria Posesión. Mi mejor lectura del año, con la que más me he sorprendido. El inquietante embrujo que el poeta muerto Randolph Henry Ash ejerce sobre los estudiosos universitarios de su obra y la intrigante trama, a caballo entre el presente de los protagonistas de la obra y el pasado del poeta, que se destapa cuando, casi por casualidad, aparecen unas notas que revelan una sombra y también una pasión en la templada trayectoria de Ash.

Pericia narrativa aparte, el salto mortal de Byatt multiplica su dificultad cuando descubrimos que Ash también es producto de su imaginación, que su obra poética es también de la escritora y que, espejo tras espejo tras espejo, la complejidad literaria de la novela la convierte en compañera de lo mejor de McEwan o Hollinghurst, porque entrar en Posesión es, literalmente, sumergirse en un universo paralelo, complejísimo y perturbador.

‘La doble desaparición de Abril del Pino’

Ilustración de cubierta de Laura Pérez

¡Por fin! Poco más de dos meses es lo que falta para que llegue a las librerías mi nueva novela, La doble desaparición de Abril del Pino y hoy me doy la alegría de compartir con vosotros sinopsis y portada. ¡Qué ganas de compartir también lectura!

Madrid, diciembre de 2024. En vísperas de la Navidad, la ciudad late entre luces, escaparates y prisas. Pero el brillo se apaga cuando Abril del Pino, la autora de novela negra más leída del país, desaparece sin dejar rastro. En su ático frente al Retiro todo parece en orden, aunque pronto la hipótesis del secuestro se impone como la más probable. Mientras miles de lectores siguen el caso con el alma en vilo, el inspector José Manuel Castillo rastrea las huellas de la escritora hasta Las Palabras Mágicas, una librería con encanto en la plaza de la Marina Española, regentada por Ágata Caballé. Allí, la misteriosa sociedad literaria Rame-Tep había celebrado su cena anual, con Abril como invitada de honor. Nadie imaginó que aquella sería su última aparición pública. A partir de ese momento, Castillo se adentra en un juego de medias verdades, pasados ocultos y silencios cómplices, que lo obligarán a mirar más allá de lo evidente. En ese laberinto de sospechas, Ágata Caballé se convierte en una presencia tan esquiva como necesaria, mientras entre Madrid y Valencia cada pista abre un nuevo interrogante… y cada personaje parece tener un motivo para mentir.

Sábado 27 de septiembre: Nueva fiesta de la lectura en Cervantes y compañía

Me estáis preguntando con frecuencia por las redes cuándo y cómo asistir a una de las fiestas de la lectura que celebramos en la librería y que este verano han sonado tanto. Así que estoy feliz de poder contaros por aquí que ya tenemos fecha: será el sábado 27 de septiembre a las 19:30 horas. Las plazas son limitadas y el único requisito para reservar una es comprar en la librería o a través de Cervantesycia.com una novela negra, porque vamos a dedicar la fiesta a la literatura policiaca. Podéis hacerlo desde ya.

Os dejo por aquí algunos títulos de ficción criminal que he disfrutado mucho en estos últimos meses, por si, para haceros con vuestra plaza, os es útil alguna recomendación. Ojalá nos veamos en la fiesta.

TÍTULOS QUE SE PUEDEN COMPRAR PARA ASISTIR, ENTRE OTROS MUCHOS:

El asesinato de los Aosawa

Un momento de ternura y de piedad

La huella del crimen

El misterio de la tercera milla

Una anciana encantadora y letal