Mis lecturas favoritas de 2019

A falta de enfrentarme a un texto que resuma mi 2019 en lo personal, he aquí mi lista de mejores lecturas del año, de más a menos. No todas son novedades. No todas son novelas negras, pero todas comparten una cosa: me han dicho algo nuevo o me han hecho mirar lo que ya conocía de manera diferente.

Si os atrevéis con alguna o ya lo habéis hecho, espero que me contéis.

1. Compartido: La exposición, de Nathalie Léger (Acantilado) y Las madres no, de Katixa Agirre (Tránsito).

2. Y eso fue lo que pasó, de Natalia Ginzburg (Acantilado).

3. La edad del desconsuelo, de Jane Smiley (Sexto Piso).

4. Cuerpo feliz, de Dacia Maraini (Altamarea).

5. Los crimenes de Alicia, de Guillermo Martínez (Destino).

6. Sánchez, de Esther García Llovet (Anagrama).

7. La luz azul de Yokohama, de Nicolás Obregón (Salamandra).

8. Mi año de descanso y relajación, De Ottessa Moshfegh (Alfaguara).

9. El último barco, de Domingo Villar (Siruela).

10. Invierno, de Elvira Valgañón (Pepitas de Calabaza).

Y aparte de estos diez y sin atreverme mucho con mi propio criterio, porque la poesía no es mi terreno, un par de poemarios que me han erizado la piel…

… Y un libro de cuentos para peques sobre un montón de mujeres valientes.

Feliz Navidad.

Que ustedes lo lean bien.

La visita

La noche del viernes, al llegar a la buhardilla después de cenar un kebab con María que me supo a gloria, había una cucaracha negra esperándome en el centro de la salita. Durante unos segundos, la observé aterrada. No parecía tener intención de marcharse por las buenas y devolverme mi espacio de refugio. Cogí la escoba y la maté sin piedad y también con mucho miedo, porque siempre he sospechado que los insectos pueden volverse gigantes cuando quieran.

Una vez intenté leer completa una novela de Clarice Lispector (no lo conseguí, todavía es un reto pendiente). Se llamaba La pasión según G. H. y contaba la historia de una mujer que encontraba una cucaracha en el armario de su sirvienta y, paralizada por el asco, empezaba a divagar. Lo curioso es que, a pesar de haber abandonado la novela por desinterés, nunca he olvidado el acontecimiento que la protagoniza.

Y ¿no es lo bueno lo que se queda?

Ahora mi casa ya no es del todo mi casa. Se ha convertido en un espacio de conflicto, amenazado por un ejército invisible, que exige de mí la más absoluta concentración. Limpio a fondo y fumigo con insecticida por todos los rincones; y trato de convencerme de que no volverán a entrar… aún así, me cuesta conciliar el sueño. Abro los ojos de repente y examino el suelo frente a mí, con la secreta esperanza de que esta guerra fría derive de nuevo en batalla campal y, escoba en mano, sepa cómo y contra qué defenderme.

Pero la cucaracha ya no vuelve y su ausencia cincela el nacimiento de un fantasma que me susurra al oído cada vez que meto la llave en la cerradura para abrir la puerta y revivo la sensación de descubrirla esperándome en el centro de la habitación.

Días terribles.

Sin embargo, mientras tanto, algunas noches hablamos.

Tú y yo.

Y cuando nos despedimos, entonces sí, me duermo tranquila.

Qué difícil es definir lo que tenemos.

A veces pienso que está a punto de caer al vacío.

Pero siempre se salva.

En febrero, #EllasEscribenNegra

Estoy muy contenta de participar en las actividades que organiza el Foro One Monedero.

El próximo 22 de febrero a las 20hs charlaremos sobre lo que hay de atractivo en un crimen; sobre los fantasmas y las pulsiones habitualmente reprimidas, que despiertan las páginas de sucesos y la ficción criminal en quienes las escriben y en el lector.

A partir de mis lecturas y mi propia experiencia como autora, en el encuentro realizaremos un recorrido por la obra, las filias y las fobias de las grandes damas del crimen y sus personajes más emblemáticos. El Poirot de Agatha Christie o el Ripley de Patricia Highsmith se darán cita en este coloquio que tiene la intención de repasar la vida, la literatura y la atracción por la sangre fría de algunas de las mujeres más interesantes de los dos últimos siglos.

Así que allí os espero. Si os apetece, sólo tenéis que inscribiros.